ARTE
CONTEMPORÁNEO--ARTE ACTUAL
Por Jesús
Carasa
Una nueva carta de nuestro apreciado amigo Jesús Carasa, con su
estilo honesto y reflexivo, nos propone unos criterios propios sobre
algunos sectores del mundo, llamado, del arte. Ofrece en mi parecer personal unas verdades como puños, que
van a doler a más de uno/a. Por supuesto
compartimos en ClanArt las visiones y conclusiones que nos ofrece
Jesús. (Lo contrario seria estar cegato.) Desde ClanArt apoyamos
totalmente este tipo de iniciativas de personas sanas que expresan
tranquilamente y abiertamente sus opiniones, forjadas desde la
experiencia directa, pura y dura de la "realidad", muy prefabricada,
sobre la cual se desarrolla la tragicomedia que llamamos "existencia
humana" o "Vida" de hoy. Jesús refleja los males de nuestra sociedad
sacando puntas a dudosos sectores del mundillo del arte
contemporáneo. Vivimos en una plutocracia
disfrazada de democracia, perpetrando un engaño permanente en el cual
se mueve como pez en agua la hipocresía, la mentira, la corrupción, a
todos los niveles. El político, el judicial,
el social y civil, lo filosófico, científico, el artístico etc...
Hoy en día, todo vale en la medida que sea rompedor de las
"antiguas" normas, si es progres ... Un "delirium" de sociedad que recuerda otros tiempos de otras
civilizaciones decadentes. ¿Que futuro puede
tener una civilización tan inconsciente de si misma? Tampoco quiero entrar desde aquí en estas "liantes"
respuestas que esta pregunta puede traer. Quiero quedarme en la interesante critica de algunos sectores
del mundo artístico, infectados por el virus del egocentrismo agudo con
síntomas de miopía extrema acompañada de mucha diarrea mental. Unos
sectores del arte moderno que son, sencillamente una bazofia y un
insulto a la inteligencia. La política o los
políticos o las formas de ejercer la política y la falta de consciencia
de nosotros mismos, son los factores principales, son los grandes virus
de este humano mundo en el sentido más general, amplio y más
egocéntrico del termino. Lo hablaba hace unos días
con el amigo escritor y critico de arte Diego Medrano, le comentaba
saliendo del club de prensa Asturiana de la nueva España,
que muchos sectores están infectados de
políticas y/o de controladores políticos. No somos libres porque la
mayoría de los supuestos artistas de hoy se "venden" muy baratos para
sacar migaras del pastel que se reparten otros que no tienen nada que
ver con el arte. Conocemos también en persona propia, la manipulación
que ejercen todos los medios "Desinformativos" del
planeta.
Hasta que no exista una unión honesta de los artistas
honestos y algo conscientes, negando entrar en cuestiones políticas que
nada tienen que ver con la expresión artística, no resolveremos los
problemas de nuestro mundillo. Un
Club del Arte consciente. O Como cada uno
quiera llamarlo. Decía a Diego, que creo en la unión de
todos los artistas en general que tengan dos dedos de frente y optan
por una organización y un funcionamiento diferente al actual modelo.
Creo firmemente que la solución reside en que se tome el toro por los
cuernos y que de una forma se frene su frenética carrera hacia el
abismo...
No deben
luchar cada uno de su lado, solo reunidos por gremios o géneros
artísticos. Todos los pocos, que algo de consciencia albergamos,
debemos ponernos en contacto y organizarnos como nos parece lo más
adecuado. Los demás que sigan como quieran, no estamos en contra de
nada, solo estamos en favor de un poco más de seriedad y de toma de
consciencia. Hay leyes superiores, hay normas cósmicas que siempre han
intentado ser reflejadas en nuestras leyes humanas, no hay invención
humana que pueda desafiar esta sabía organización sin atenderse a los
desastrosos efectos que surgen sembrando tales causas. "Como
es arriba es abajo", "Causa y Efecto", "Es o no Es", algunos grandes
principios cósmicos se esconden en nuestra legislación humana. Esto lo
habían comprendido los humanos de las épocas pasadas, pero parece ser
que los de esta generación presente lo han olvidado por completo.
Me imagino a veces, cuando dentro de unos
siglos contemplaran este arte de hoy, comparando con el arte de los
grandes maestros de los siglos pasados, no consigo imaginar cual
podrían ser las reacciones que tendrán frente al espectáculo que
representan algunos de estos "podridos" sectores del arte del siglo XX
y XXI. En fin, dejemos de lado esta visión escalofriante
del futuro y volviendo al presente, acabo.
Me alegro mucho, encontrar a personas
como Jesús Carasa que lo tienen tan claro y lo expresan sin tabúes ni
rodeos.
Gracias por publicar tus textos en
ClanArt y
en tu web: http://www.carasa.net/artista.aspx Es de agradecer su compromiso y anima a seguir su
ejemplo.
Richard
Wilson |
ARTE
CONTEMPORÁNEO—ARTE ACTUAL
Por Jesús
Carasa
En uno de mis numerosos intentos por alcanzar un dominio razonable del
idioma inglés, pasé un mes, inolvidable por muchas razones, en
Ramsgate, Inglaterra, (romans gate—puerta de romanos), en los años
setenta.
Como nota curiosa, aunque no venga a cuento, conocí allí a un
empresario valenciano, también alumno, que, seguramente, era, en
aquellos años, uno de los primeros resucitados, por lo menos, en
España.
Afortunadamente para él, su secretaria había hecho un cursillo de
asistencia sanitaria y practicándole masaje cardíaco lo sacó adelante,
de un infarto, en su propio despacho.
Un día, estando allí, oí abrir un informativo con la frase que
pronunciaba un compungido presentador: “The giraffe is dead”. Yo, con
mis mediocres recursos, creí haber entendido mal y que quien había
muerto era algún relevante personaje, la reina incluso, pues no podía asumir que se abriese un
telediario, anunciando la muerte de una jirafa, con una actitud tan
dramática.
Pero si, era una jirafa, una cría nacida en el zoológico con las patas
abiertas y que condenada a morir, duró tres días.
En ese tiempo, luego me enteré, los medios de comunicación tuvieron al
país en vilo, enfocando su atención en esta criatura y generando
con sus problemas el máximo interés y
preocupación.
Yo descubrí entonces, años
setenta, el inmenso poder de los medios de comunicación y de los
formadores de opinión para inducir en la sociedad prioridades, verdades
y mentiras a voluntad, con base en intereses e ideologías alejadas de
nuestro verdadero interés y cuyo sentido puede no quedarnos de
manifiesto.
Aquella noticia era como un alarde, como un ensayo, como una
demostración de cómo se podía producir un arrastre máximo en la opinión
con un tema mínimo.
Si, ya sé que yo procedía de un país regido por una dictadura, pero en
España, ni de lejos se había llegado a pastorear a la opinión publica
con el refinamiento y la sofisticación que yo descubría en la anécdota
de la jirafa. Se han necesitado años de rodaje democrático para llegar
a ese nivel.
Me escandalizó, entonces,
que en una democracia consolidada como la inglesa hubiera una actitud
tan claudicante por parte de la
sociedad.
Mas tarde la
profundización en nuestra democracia nos ha conducido,
desgraciadamente, a la misma situación de dirigismo, tergiversación,
manipulación y manejo arbitrario de las prioridades en la
información.
La democracia, es triste
tener que asumirlo, no estimula, el pensamiento independiente y
crítico, sino todo lo contrario.
Estamos totalmente desarmados ante manipuladores de todo tipo que nos
llevan por derroteros impensables hace poco tiempo.
Por poner un ejemplo, un
“hasta aquí llegaron las aguas” de este prepotente, abusivo, impuesto y
gratuito dirigismo intelectual: La sociedad está, hoy, empeñada en
redefinir, nada menos, los conceptos de matrimonio, padre y madre.
Cuando los padres de un recién nacido van a inscribirlo en el registro,
se encuentran que en el impreso destinado a ello, los conceptos padre y
madre han sido sustituidos por progenitor A y
B.
Esta pretensión de pastoreo tiene lugar en todos los ordenes, el
político, social, laboral, financiero, etc…y el cultural y artístico
que yo quiero, ahora, traer a colación.
Dado que los conceptos y
valoraciones que manejamos en estos terrenos son sumamente etéreos,
arbitrarios y subjetivos, los resultados han llegado a ser, en estos
tiempos, alucinantes e hilarantes. De mear y no echar gota que dicen
los castizos.
Y hablando de mear y para empezar a enfocar y ver en verdadera
dimensión, la situación actual, empezaré resaltando el hecho de que en
una votación entre críticos, galeristas, directores de museos,
curators, comisarios y otras personalidades del mundo del arte, para
elegir el objeto artístico mas importante del siglo XX, lo fue la
fuente, el urinario de Marcel Duchamp, convertido en objeto artístico
por el taumatúrgico y genial gesto del artista de exhibirlo en posición
invertida, como si nos pusiéramos a mear en él cabeza abajo haciendo
caso omiso de la ley de la gravedad. Y ahí empezó
todo.
A lo largo de la segunda mitad del siglo XX se nos han ido proponiendo
nuevas y presuntas manifestaciones artísticas voluntariamente
alejadas de los cánones que han regido el arte desde hace
veinte mil años, cinco mil arriba o abajo.
Los gurus de estas nuevas formas de Arte pretenden que las aceptemos,
disciplinadamente, como nuevas conquistas, pero no solo como balbuceos
de posibles nuevas formas de expresión artística que deberían demostrar
su eficacia, para conectar artistas y contempladores, a lo largo del
tiempo, sino como obras rotundas, maduras y logradas ya, que vienen a
hacernos olvidar las coordenadas por las que el Arte ha transcurrido
estos veinte mil años.
Desprecian como caducas y obsoletas las actividades artísticas
tradicionales, menospreciando o ignorando a las legiones de artistas
que, continuamente, nos sorprenden con el infinito don de creatividad
con que el ser humano ha sido dotado. El hombre siempre pintará, con
los medios que sea, pero siempre lo hará. Tampoco nos explican de donde
les viene tamaña y prepotente autoridad.
La pintura ha muerto, dicen
con la arrogante petulancia característica de los muñidores de lo que
llaman, nada menos, Arte Contemporáneo o Arte Actual, como si todas las
manifestaciones artísticas no fueran acreedoras, en su momento, a estas
denominaciones.
Su pretensión no es abrir
nuevos caminos como en su día hicieron la fotografía y el cine, sino
reemplazar el Arte anterior, su prestigio, su magia, su leyenda y….su
mercado. Como tantos “revolucionarios”, se aplican,
irresponsablemente, a dar con el picachon, en la estructura
soporte de la casa que tan confortablemente les
cobija.
Han creado una casta que ha conseguido, con la coartada de su
pretendida anticipación, secuestrar sus propuestas artísticas de la
sociedad, que solo las acepta como espectáculo chocante, mientras hace
pacientes colas ante los museos e instituciones que les ofrecen lo que,
dicha casta, pretende enterrar.
Pastan en las jugosas praderas que, regadas con nuestros impuestos,
ofrecen museos, instituciones, ferias, premios y bienales en una
interminable competición de “yo soy mas moderno, mas progre, mas
rompedor, mas profeta, mas descubridor, etc….”.
Han conseguido enganchar en su trile a una plutocracia
ansiosa de revocar su tosca fachada con una mano de gotelé cultural, al
mismo tiempo que se apuntan a una siempre deseable especulación y sobre
todo, a provocar la envidia de los otros. ¿Qué
mejor destino para el dinero?.
Y ahora vuelvo al principio, a recordaros
la anécdota de la jirafita, que me llevaba a considerar las sabrosas
ruedas de molino que los medios y los creadores de opinión
pueden ofrecer a la sociedad, como eucaristía.
Vamos con las ruedas de
molino.
No es cosa de repetirme pues en los escritos que podéis leer
en mi pagina Web, he relatado muchos ejemplos de las locuras y
excentricidades que nos han ofrecido los artistas, en estos últimos
años, pero como pinceladas, recordemos, desde la mierda en bote de
Manzoni (“Merde de l,artiste”, en la Tate Gallery nada menos), hasta
“Los Penetrados” de Santiago Sierra, que consiste en un vídeo de
cuarenta y cinco minutos, en el que se ven, hasta setenta y dos
personas atacándose unas a otras por retambufa; desde la presentación
de una Galería vacía, no recuerdo de que artista y con el
titulo de “Vacio”, hasta las esculturas con cadáveres humanos
auténticos, de no recuerdo quien; desde la grieta en el suelo de Doris
Salcedo, como miserable propuesta para hacer frente al apabullante reto
que significa el espacio de la sala de turbinas de la Tate Gallery,
hasta el escándalo de Damien Hirst ante los que se
escandalizan de que el artista confiese que él no pone una mano, un
pincel ni una gota de pintura en “sus” cuadros.
Todo esto se glosa,
profusamente, (nunca se ha escrito mas y se ha leído menos sobre Arte)
mediante un críptico, pedante y mandarínesco idioma, confeccionado por
esta casta y solo para su propio consumo.
No puedo convencer a Loli
de que me acompañe a disfrutar de una de las abundantes conferencias
coloquio que, continuamente, nos ofrecen desde que un día la amenacé
con levantarme para preguntar al orador que a quien iba dirigida su
incomprensible conferencia. Y me cree muy capaz.
JESUS CARASA (15-4-09)
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